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Google asegura que su nuevo y poderoso chatbot Gemini puede potenciar tu creatividad. Pero, ¿quién aporta en verdad la chispa creativa?

Steven Levy 
Wired - 11 de febrero de 2024

Hace unos meses, me llamaron en el último momento para participar en una charla en el escenario de un acto del Authors’ Guild, el gremio de actores de EE UU. Pertenezco al consejo de la organización sin fines de lucro, pero, por supuesto, aquí hablo solo en mi nombre. Mary Rasenberger, Directora General del Authors’ Guild, y yo, dedicamos gran parte de la sesión a explorar las implicaciones de un futuro en el que los robots de inteligencia artificial puedan crear obras literarias viables. Para los escritores, es un escenario aterrador. Mientras discutíamos la perspectiva de un mercado inundado de libros escritos por redes neuronales, tuve una revelación que pareció mitigar parte de la ansiedad. Puede que no fuera una idea original, e incluso es posible que ya se me hubiese ocurrido antes y me olvidara de ella. Mi capacidad para retener lo que hay en mi conjunto de entrenamiento es inferior a la de ChatGPT o Claude. Pero enmarcaba la situación de una manera que trascendía cuestiones como los derechos de autor y las regalías.

¿Leerías obras escritas con inteligencia artificial?

Se lo planteé así a la audiencia: digamos que lees una novela que realmente te encanta, algo que te inspira. Y solo cuando acabas te dicen que el autor no es un ser humano, sino un sistema de inteligencia artificial... un robot. ¿Cuántos de ustedes se sentirían engañados?

Casi todos levantaron la mano.

La razón de ese sentimiento, continué, es que cuando leemos (cuando asimilamos cualquier obra de arte, en realidad, en cualquier medio) requerimos algo más que un gran contenido. Buscamos una conexión humana.

 

Esa epifanía sobre el significado de la autoría humana ha sido mi norte mientras me abro camino a través de los desafiantes problemas de la IA que parecen asediarnos cada día. Pensé en ello esta semana cuando asistí a una rueda de prensa en la que los jefes de producto de Google explicaban algunas de las nuevas funciones de inteligencia artificial de su gran chatbot Gemini, basado en modelos de lenguaje. Para quienes no lleven la cuenta en casa, se trata del bot antes conocido como Bard; estas empresas cambian de nombre más que los espías. El nuevo y mejorado Gemini promete, según dicen, "potenciar tu productividad y creatividad".

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